Tu team de amigas es muy disfuncional y heterogéneo me dijeron alguna vez. Y si, es la pura verdad. Vamos desde aquella amiga juiciosa que se come el segundo paty al plato (pq el primero ya se lo manduco con pan), hasta la que está dispuesta a un mano a mano con un jabalí para hacerse de una buena cena. La que te plumerea cuando entras a la casa y la que tiene hace días cascaras de bananas tiradas en su propio auto…Y sobre la base de esas eternas y marcadas diferencias es que conservamos esta amistad de años y seguimos sumando momentos que valen la pena vivir y contar. En esta ocasión, la cosa vino de viaje y fueron 2 de mis grandes y antiguas amigas las que se sumaron a la fiesta del reencuentro con mis grandes y nuevos amigos Made in Colombia y Perú (y que suman más pluralidad al ya heterogeneo círculo intimo). ¡¿Qué puedo decir sobre ese recibimiento y reencuentro?…
Fue solo verlos para confirmar que fueron el mejor producto importado que me traje de la Madre Patria. Y de verdad, no hay duda…hice mi primer buen negocio en el exterior.
Y así fue que después del reencuentro y la gran rumba de Bogotá seguimos viaje a Santa Marta primero y Cartagena de Indias después, para llegar por ultimo al corazón de los cultivos de café colombiano: Salento y Armenia -Eje cafetero- con el Dr. Carlos Arturo como guía estrella. Demás está decir que el carismático muchachito ya tiene fans Club propio en Buenos Aires.
El día 8 de abril ya nos encontrabamos pisando suelo costeño.: el sol raja la tierra y la resaca del aguardiente nos hace retumbar un poco la cabeza. Al comenzar las caminatas sin destino y sin apuros sentimos que se acentúan los olores de las cocinas, que se mezclan -según como pega el viento- con los de la pesca y las cloacas. Los colores en toda la costa colombiana son fuertes; la gente exuberante (sobre todo ellas) y de una amabilidad y simpatía incomparables. 7 de cada 10 tienen brakets metalicos en los dientes, y por alguna razón les quedan simpáticos. La música vallenatera no para nunca, pero, al menos a mi, no me molesta.
Estamos en un pueblo que bien podría ser Macondo. En las callecitas se mezclan los nenes jugando en patas, con los turistas fosforescentes, irrespetuosos del Febo. Vemos a las mujeres asomadas en las ventanas de sus casitas diminutas, y los hombres sentados en las esquinas, esperando que pase algo, una oportunidad que los levante de ahí supongo.
Los rostros de los vendedores, algunos ya mayores pero invencibles, que cuentan con sus arrugas y sus ojos, toda clase de historias. Miradas que nos conmueven pq sabemos que vienen de personas para quienes por generaciones la vida no fue fácil. En Bocachica, , vemos la otra Cartagena y su gente…esos que están más alla de todo lo que se pueda decidir en La cumbre de las Américas, mas allá del hermoso patrimonio histórico de la ciudad amurallada, mas allá de los puterios VIP que visitan los custodios de Obama en ese momento.
Y así fue que después de re-corridas, duchas con "agual al clima", andadas no planificadas de 3 horas por la selva y viajes extremos en lanchas de dudosa procedencia (mamiiii fue todo idea de Monchi y Juli, si yo ni queríaaaaa!!) nos adentramos en las tan ansiadas playas. El mediterráneo es lindo, sí... pero sin duda alguna NO hay como el Mar Caribe que lo supera en temperatura y colores (seguro también tienen mas pececitos de colores, arrecifes de coral y esas cosas, pero no se como ponerlo de una forma seria). Cuestión que los de la realeza Española del S18 no eran ningunos boludos, por eso eligieron seguir desde ahí los avances de la región (el mejor café, terrible puerto, playas, minas y morfi…estaban como querían).
Y Siguiendo con el tema playero también es importante destacar que por estos pagos la conjunción entre kilos y bikinis es bien diferente de lo que una ve en MDP ó Pinamar (suponemos que esta constante se repite para otros países de raíz latina y calurosa - en ese momento esbozamos una teoría relativamente coherente al respecto, pero la argumentación no superó el minuto y medio, así que no la expondremos aquí). Por todo eso, y para ponernos a tono, comenzamos a disfrutar de los días vacacionales entre cervezas, waffles, fernecitos (la “quetejedi” se olvido hasta los calzones pero no la botella de fernet!) y vasos de plástico llenos de camarones con limón, mi nuevo vicio.
Bajo el sol, sin saber por momentos si estábamos relajadas, insoladas o indigestadas por algún almuerzo barato (una osada y despiadada comió un pescado que venia con carita y todo), aparecieron numerosas sentencias y reflexiones (algunas mas profundas que otras, claro está…al fin y al cabo las vacaciones son vacaciones, el viajecito nos lo tarjeteamos por completo nosotras, por lo que nos hicimos acreedoras de toooodas las licencias necesarias para pensamientos obvios y reiterativos,). No vamos a negar que cuando el tiempo sobró, también reflotaron algunas angustias viejas que creíamos superadas, pero prometimos dejarlas ahí, en “la tierra del olvido” para que encuentren otro destino. También hubo silencios introspectivos (contados con los dedos de una mano, pero hubo) y muchas ganas de estar compartiendo esas terribles postales donde estábamos sentadas con los que más queremos. Los mas chiquitos y los más grandes.
Por mi parte, vuelvo a Bs As feliz . No puedo negar que tambien salpicada de nostalgia. Me quedo con ganas de MAS y con ganas de traerme 3.252 variedades de café, un pedazo de Playa cristales y 9 amigos. Le ponemos actitud igual eh. Seguimos confiando en que lo mejor siempre está por venir y que esto recién empieza (Y si….somos de la generación de Cris Morena, no hay con que darle!).